domingo, 9 de junio de 2013

Sonata para manos que no existen (A Jacqueline Du Pré)


                                                       


















Un movimiento de quietud eterna
y un arco que recorre la médula del tiempo
me llegan esta tarde en que te veo tocar,
viva y sonriente,
pidiendo a los acordes que devuelvan
las caricias de nombres que inventamos.

Me llega en cada nota tu tristeza,
imprecisa tristeza, idéntica a la mía,
y sé que, como yo, habías intuido
que el sueño iba a negarse a ser soñado.

Pero también, pulsada en esas cuerdas
ajenas a la ausencia y al destino,
parece estar presente la esperanza.

Porque tu juventud no ha entendido la muerte,
aun sintiéndola al lado, aunque la música
lleve siempre mezcladas muerte y vida,
y aunque no nos importe que así sea
mientras lo que no existe
edifique castillos en el aire del alma.

POR LUISA GRAJALVA
Escritora y Periodista  
No existes, Jacqueline, y esta sonata
la interpretas en el envés del tiempo,
donde yo emprendo viaje hacia tus manos
y a ellas me abandono;
quiero curvarme en tu arco,
sin que me importe nada que me quiebres.

Yo tampoco estoy viva, ya lo ves,
pero un resto de alma aún vuela con tu música,
aún cree sólo en ti, opus aeterna,
para llegar hasta lo inalcanzable. 




Jacqueline Du Pré, (Oxford, 26 de enero de 1945 - Londres, 19 de octubre de 1987) fue una violonchelista británica, una de las mejores del siglo XX..
Esposa y compañera musical del pianista y director argentino-israelí Daniel Barenboim, debió retirarse a la edad de 28 años debido a la esclerosis múltiple que produjo su deceso catorce años más tarde, en 1987, cuando sólo contaba 42 años. Fue condecorada con la Orden del Imperio Británico en 1976. 
La sonata que inspiró este Poema la compuso César Franck.
En Temporadas Facebook se reproduce el 4º Movimiento

2 comentarios:

  1. El primer artículo ya era bueno. Esta poesía me ha emocionado. Alfonso

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  2. Qué maravilla! Nacho

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